Día 9: DE GRASKOP A PRETORIA




Mpumalanga, Sudáfrica — domingo, 9 de mayo de 2010

   Amaneció despejado y ahí pudimos comprobar por qué se llamaba Panorama, la vista es espectacular, encima no pudimos disfrutar de la pileta que está al borde del precipicio por falta de tiempo. La verdad es que la zona del Blyde River Canyon da para dedicarle más de un día. Uno entero parando al Norte y otro entero parando en Graskop, y si vas en verano a estos lugares con pileta, un día más no te molestaría. Pero bueno, no era nuestro caso, teníamos la mañana para lo que nos quedaba de la zona y luego unos casi 400 km hasta Pretoria para dar un paseíto por ahí y luego llegar al Aeropuerto de Johannesburgo tipo 20.30 hs.


   En la zona de Graskop hay varias cascadas, por recomendación elegimos dos, las Berlin Falls, que visitamos el día anterior, y las Mac Mac Falls, que habíamos dejado para hoy.
La sensación que me quedó es que son bastante similares, todas tienen su caminito al mirador, su puesto de artesanías y da para quedarse poco tiempo, son un punto más en el recorrido, por lo menos para mí.
Otra cosa es Pilgrims Rest, un antiguo pueblito minero (creo que el primero) devenido en pueblo museo. Impecable. El camino de montaña de Graskop hasta allí tiene muy lindas vistas. El pueblo es chiquito, está todo desparramado a lo largo de una calle principal, tiene la parte vieja y una parte nueva. Aquí se puede notar perfectamente la diferencia entre la influencia holandesa y la inglesa. Esta localidad era explotada por empresas mineras inglesas y se nota en sus construcciones típicas con el techo a dos aguas de chapa. No se pueden dejar de visitar el hotel y la estación de servicio. Al primero se puede entrar y te muestran una habitación (imperdible) y en la segunda préstenle atención a los surtidores antiguos. Luego de cansarnos de sacar fotos y, nuevamente, lamentar no tener más tiempo como para quedarnos toda una tarde allí, partimos rumbo a Pretoria.
Son unas cuatro horas de viaje entre Graskop y Pretoria, la ruta está bien en líneas generales salvo un tramo corto que tiene pozos y está señalizado (potholes). No tuvimos tiempo de recorrer la ciudad así que nos fuimos derecho al estadio donde se jugaría el mundial. Allí utilizamos el poder de seducción de las chicas para que nos dejen pasar y pudimos pisar el césped. Nuestra última parada era el Voortrekker Monument, una megaconstrucción en honor a los pioneros bóers (granjeros descendientes de holandeses) que cruzaron la inexplorada sabana africana en busca de liberarse de la colonia inglesa –y que terminarían imponiendo un régimen de terror con el Apartheid. Realmente es una visita súper interesante por lo simbólico de la construcción, de los bajorelieves de su hall central, de sus vistas desde la cima y por su pequeño museo de la época colonial; pero creo que todo esto toma sentido si se tiene noción de la historia del país, si no han leído nada me parece que se les va a escapar mucho del significado del monumento. Desconozco si existen visitas guiadas.
No hubo tiempo para más, una hora por autopista y a devolver el auto en el aeropuerto para tomar el avión hacia El Cairo, pero esa es otra historia.

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